Por los 7 años de Almacén de Colchones, queríamos hacer algo que esté a la altura del vínculo que venimos construyendo con la gente. Algo distinto. Algo que no se sienta como una campaña, sino como una experiencia real.
El número 7, cargado de simbolismo espiritual, fue el punto de partida para crear esta activación: un oráculo místico instalado en el espacio público, que entregaba mensajes simbólicos sobre el descanso, la intuición y el deseo. Todo disfrazado de juego… pero con emociones muy profundas detrás.
Como creativa publicitaria, mi rol fue pensar la idea, construir el universo simbólico, desarrollar el concepto narrativo y acompañar el diseño de la experiencia completa: desde los nombres de las cartas y lo que significaban, la dinámica de la cabina, el vestuario de las tarotistas y performers, cómo debían actuar, las preguntas de la promotora que tomaba los datos, y hasta el contenido que se debía desarrollar en redes sociales.
Esta no fue solo una activación en la calle: fue una campaña 360°, con presencia en todos los puntos de contacto entre la marca y las personas — activación BTL en Plaza Mitre con tarotista en vivo, performers y puesta escenográfica durante cuatro fines de semana en Mar del Plata; comunicación digital en Instagram con pistas en historias, contenido temático y sorteos; y comunicación en sucursales con vinilos y ambientación que trasladaba parte del universo del oráculo al punto de venta.
Originalmente creé 20 cartas fusionando el mundo del tarot con el mundo del descanso, cada una con su nombre y significado. Finalmente quedaron 10, protagonistas de la Cabina de la Fortuna. Diseño de cartas: MQA agencia.
El mayor desafío fue encontrar el equilibrio justo entre lo esotérico, lo lúdico y lo publicitario. Más de 140 personas participaron, muchas se emocionaron, algunas lloraron, y otras volvieron en otras fechas porque "necesitaban volver a preguntar".
Desde lo estratégico, logramos balancear el corazón de la propuesta con los indicadores que necesitábamos mover: sumamos seguidores, aumentamos el tráfico web, obtuvimos menciones orgánicas y engagement. Pero lo más valioso estuvo en lo intangible — la gente se conmovió, se quedó pensando, se fue feliz.
Trabajamos en equipo con la agencia MQA, que aportó ilustradores, performers y una tarotista increíble. Cannon se sumó como sponsor. Gracias a Cielo Zarza, Vanesa Gigena y Juliana Espindola, mi equipo desde el momento cero, y a Francisco Iglesias (fundador de MQA), mi mano derecha en este proyecto.